actividad 6b
La historia de la cuchara es fascinante y se remonta a miles de años atrás. Partamos de la base de que no hay mayor alegría que comer. No solo porque es una necesidad, un instinto, sino porque comer pone en marcha todos nuestros sentidos. Es cierto que lo de palpar el alimento como lo hacían nuestros más remotos antepasados (y no tan remotos) en el mundo en el que se ha dispuesto (y a veces impuesto) la máquina al ritual ha ido desapareciendo. No entendemos comer sin todo un arsenal de utensilios fabricados para ello. Es más, hemos convertido el gran número de estos en una forma misma de ritual. Poner la mesa se parece así bastante a una práctica artística, aunque en un mundo mecanizado no puede ser, por supuesto, de cualquier forma. Y entonces surgen normas, fundamentos, un protocolo del alimentarse "correctamente": el tenedor de tres puntos, el tenedor de dos, el cuchillo alargado, el menos afilado, la cuchara grande… La cuchara pequeña.
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